¿El tobogán del parque es un generador gigante? Ciencia de la electricidad estática para disfrutar en familia
¡Hola! Soy Ken Kuwako, tu entrenador científico. Para mí, cada día es un experimento.
Ya estamos en enero y el aire se siente nítido, pero también muy seco. En esta época, ¿cuántas veces te ha dado un susto ese “¡chispa!” al tocar el pomo de una puerta? Es algo típico del invierno, pero ¿sabías que el tobogán de plástico del parque de tu barrio es, en realidad, un laboratorio de ciencias fascinante?
El otro día fui al parque con mi hijo y me quedé asombrado. Cada vez que se tiraba por el tobogán, terminaba cargado de una electricidad estática tan potente que parecía un pequeño mago. Me puse mis “gafas de científico” y decidí observar qué estaba pasando realmente.
¿Generar energía solo por deslizarse? El misterio de la triboelectricidad
¿Por qué terminamos dando calambres después de un par de bajadas? El secreto está en un fenómeno llamado electrización por frotamiento (o efecto triboeléctrico).
Cuando el plástico del tobogán y la ropa del niño rozan con fuerza, los “electrones” saltan de un material a otro. Esto hace que el cuerpo quede cargado con electricidad positiva o negativa.

Si tienes hijos con el pelo largo, fíjate bien: justo después de deslizarse, ¡el pelo se les pone de punta! Esto ocurre porque cada pelo se carga con el mismo tipo de electricidad y, al igual que los polos iguales de los imanes, se repelen entre sí. Ver cómo esa fuerza invisible vence a la gravedad es, sencillamente, pura magia científica.
Atrapando el momento en que la electricidad “escapa”
Lo más divertido es intentar tocar al niño justo después de su descenso. En cuanto acercas la punta del dedo, sientes ese latigazo: la electricidad acumulada viaja a través de tu cuerpo hacia el suelo en un instante. ¡Eso es una descarga eléctrica en toda regla!
Como pueden ver en el vídeo, la estática no es solo un fenómeno curioso; es energía en movimiento. Como el aire seco no deja que la electricidad se escape fácilmente, el invierno es la temporada perfecta para observar este espectáculo con total claridad.
El tobogán: una “hucha” de electricidad
Incluso después de dejar de jugar, si caminas cerca del tobogán, puedes sentir cómo se te eriza el vello de los brazos. Es la prueba de que la estructura sigue cargada.
A diferencia del hierro u otros metales que son “conductores”, el plástico de los toboganes es un aislante. Los aislantes tienen la capacidad de retener la electricidad estática en su superficie durante mucho tiempo. Por eso, el tobogán se convierte en una especie de “hucha gigante” de energía.
El parque en invierno es el lugar ideal para experimentar con los cinco sentidos lo que solemos leer en los libros de física. ¡Te animo a que la próxima vez disfrutes de la “ciencia del tobogán” con los más pequeños!
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