¿Alguna vez os ha pasado que estabais mirando algo pensando que era una rama de árbol y, de repente, descubrís que en realidad era un ser vivo? Yo viví exactamente esa sorpresa cuando mi sobrina me enseñó un pequeño insecto llamado fásmido o insecto palo. Hoy quiero presentaros la fascinante vida de estos auténticos maestros del camuflaje y algunas de sus sorprendentes habilidades.
Cuando pensamos en los fásmidos, ¿no nos imaginamos normalmente un insecto marrón, alargado y prácticamente idéntico a una ramita, como los que aparecen en los libros de naturaleza?
Yo también. Sin embargo, el fásmido que me enseñó mi sobrina era de un verde intenso, casi como una mantis religiosa. Además, apenas medía unos 2 cm y era una diminuta y adorable ninfa.

Este fásmido lo encontré en la prefectura de Gunma.
Contemplar a aquel pequeño ser vivo y pensar en cómo crecería a partir de entonces me hizo sentir, una vez más, la increíble magia de la naturaleza. Tres semanas después volví a visitarlo y me sorprendió comprobar que había crecido muchísimo, hasta el punto de parecer otro animal. La velocidad a la que crecen algunos seres vivos es mucho mayor de lo que los adultos solemos imaginar.
Además, tuve la suerte de encontrarme por casualidad con un fásmido salvaje en un parque de la prefectura de Gunma. Una vez más, quedé impresionado por su extraordinaria capacidad para pasar desapercibido. Si no observáis la fotografía con mucha atención, probablemente ni siquiera descubriréis dónde está.


Esta vez vamos a adentrarnos en el fascinante mundo de los fásmidos y descubrir por qué, cuanto más aprendemos sobre ellos, más sorprendentes resultan.
La vida de los fásmidos: ¿qué hay detrás de estos maestros del camuflaje?
Como su nombre japonés sugiere, los fásmidos tienen un cuerpo alargado y segmentado, y son famosos por su extraordinaria capacidad para camuflarse entre ramas y hojas. Su mimetismo es tan impresionante que incluso a nosotros, los humanos, nos cuesta encontrarlos aunque los busquemos cuidadosamente.

Este fásmido lo encontré cerca de mi casa (11/08/2026, prefectura de Chiba).
Los fásmidos son herbívoros y se alimentan principalmente de las hojas de árboles de hoja ancha, como los robles japoneses y los cerezos. Las ninfas recién nacidas prefieren los brotes tiernos, pero a medida que crecen son capaces de comer incluso hojas más duras. Es decir, ¡sus gustos culinarios también cambian a medida que crecen!
¿Por qué son auténticos maestros del camuflaje?
La capacidad de camuflaje de los fásmidos no se limita simplemente a su aspecto. En realidad, cuentan con ingeniosos trucos en tres niveles diferentes: su apariencia, su comportamiento y la forma en que se camuflan durante su etapa juvenil.
- Camuflaje visual: El color y la forma de su cuerpo se parecen muchísimo a los de las ramas y las hojas. Los ejemplares marrones y verdes son los más habituales, pero algunas especies incluso tienen espinas o dibujos que recuerdan a las nervaduras de las hojas. ¡Parecen auténticos ninjas!
- Camuflaje mediante el comportamiento: Cuando sopla el viento, balancean suavemente el cuerpo siguiendo su movimiento. De esta manera parecen exactamente una rama o una hoja movida por la brisa. Con esta magnífica actuación consiguen engañar a sus depredadores. De hecho, incluso dentro de una jaula de insectos observé cómo balanceaban y agitaban suavemente el cuerpo. No se limitan a quedarse inmóviles: a veces moverse deliberadamente es precisamente la mejor manera de pasar desapercibidos en la naturaleza. ¡Es una estrategia realmente sofisticada!
- Camuflaje de las ninfas: Las ninfas pueden quedarse completamente quietas con las patas extendidas para parecerse a las nervaduras de una hoja. Esto hace que sean todavía más difíciles de descubrir.
Una sorprendente forma de reproducirse
Muchos fásmidos se reproducen mediante un método especial llamado partenogénesis, que permite a las hembras producir descendencia sin necesidad de aparearse con un macho. En la reproducción sexual habitual, el espermatozoide del macho se une al óvulo de la hembra mediante la fecundación y así comienza el desarrollo de un nuevo individuo. En la partenogénesis, en cambio, el desarrollo del óvulo comienza sin fecundación y da lugar directamente a un nuevo individuo. Genéticamente, en muchos casos se trata prácticamente de un clon de la madre. Por eso los machos son muy poco frecuentes, y encontrar uno puede considerarse toda una suerte.
Pero la partenogénesis no es una habilidad exclusiva de los fásmidos. Otros animales, como los pulgones y las pulgas de agua, también pueden reproducirse de una manera similar. Poder aumentar rápidamente el número de individuos sin tener que esperar a que machos y hembras se encuentren puede ser una estrategia de supervivencia extremadamente eficaz en determinadas condiciones ambientales.
Los huevos de los fásmidos también son muy peculiares. Tienen un aspecto parecido al de las semillas de una planta, y las hembras los dejan caer uno tras otro desde los árboles. Se cree que algunos de estos huevos pueden sobrevivir después de ser ingeridos por aves y, posteriormente, ser expulsados con las heces, llegando incluso a eclosionar. Como los fásmidos no tienen alas, se piensa que este mecanismo podría ayudarles a ampliar su área de distribución. Un animal que no puede volar consigue que sus descendientes viajen largas distancias gracias a las aves… ¡una estrategia de transporte realmente ingeniosa!
Aquí podéis ver fotografías reales de este fenómeno.
https://ikkaku24.exblog.jp/7147605/
Los fásmidos pasan el invierno en forma de huevo, eclosionan en primavera, se convierten en adultos durante el verano y, en muchos casos, terminan su ciclo vital en otoño. Sin embargo, en cautividad algunos ejemplares pueden sobrevivir durante el invierno y llegar incluso al año siguiente. Es interesante observar cómo las duras condiciones de la naturaleza pueden producir resultados tan diferentes de los que vemos en un entorno protegido.
Otras características fascinantes de los fásmidos
Los fásmidos todavía guardan muchas otras sorpresas.
- Autotomía: Cuando se sienten amenazados, por ejemplo, si un depredador los atrapa, pueden desprenderse voluntariamente de una de sus patas para escapar. Este mecanismo defensivo se conoce como autotomía. Mientras son ninfas, pueden regenerar la pata perdida durante las sucesivas mudas. Es un mecanismo parecido al famoso desprendimiento de la cola de los lagartos, ¡pero también existe en el mundo de los insectos!
- Hacerse el muerto: Cuando son atacados, también son expertos en dejarse caer al suelo adoptando una postura completamente recta, como una pequeña ramita, y permanecer inmóviles durante un tiempo. Es una ingeniosa manera de aprovechar el comportamiento de algunos depredadores, que pierden el interés por aquello que parece estar completamente inmóvil.
Los fásmidos son unos insectos fascinantes que no dejan de sorprendernos con sus extraordinarias capacidades de camuflaje y su peculiar forma de vivir. ¿Qué os parece salir con vuestros hijos a un parque o a un bosque cercano y buscar fásmidos?
Al principio puede que os resulte muy difícil encontrarlos. Pero precisamente por eso, cuando finalmente descubráis uno, ¡la alegría será enorme! Encontrarse con esos pequeños seres que permanecen ocultos a nuestro alrededor puede convertirse en un recuerdo inolvidable.





